Primero Asar los tomates y los ajos en el horno -recalentado a 180º grados- durante 1 hora, pelar los tomates y dejar escurrir toda la noche sobre un colador dispuesto encima de un cuenco.
Segundo Pelar los dientes de ajo y pasar, junto a los tomates, al vaso de una trituradora.
Tercero Incorporar la ñora, el perejil, las avellanas, el vino blanco, el vinagre de jerez y la cebolla.
Cuarto Trabajar a la máxima velocidad hasta obtener una pasta lo más fina posible. Incorporar poco a poco el aceite, emulsionando la salsa como si fuera una mahonesa. Sazonar y reservar.