Básica en la cocina occidental
Francia, desde su orígenes, apostando por la innovación, ha conseguido que durante toda su historia haya sido pilar fundamental en la cocina occidental. Con recetas únicas, como el hojandre, el foi, la trufa, etc..
De Bretaña, Normandía y Flandes la cocina francesa recoge lo que el Atlántico le ofrece, desde Nantes hasta las tierra de Orleans saca el máximo de sus peces de agua dulce. Pero del interior, gracias a sus pastos también esta cocina dispone de las mejores carnes. Igualmente pasa con cada una de las regiones francesas, en el sureste aporta ricos platos a la cocina mediterranea, se fusiona también con la cocina vasca, y por el este, en el lado alpino, las carnes rojas, su leche y derivados.
Pero si se habla de la cocina francesa, no se pueden olvidar ni sus quesos ni sus vinos. Entre los quesos, la cocina francesa tiene predilección por la leche de vaca, después la leche de cabra y por último la de oveja, aunque el queso rochefort sea un estandarte de los quesos francesos. Pero la abundancia de los quesos de leche de vaca es tal que relega a un segundo plano el rochefort, entre ellos el camembert, brie, gruyere y un largo, largísimo etc…
En cuanto a vinos, la viñeda francesa no envidia las de otros países. Con una carta de vinos extensísima, los vinos de Burdeos o de la Borgoña, espumosos como el champan o los vinos del Rosellón. No sólo cuenta con vinos, también son de mención sus sidras y aguardientes. Por ejemplo el cognac y el armagnac, aguardientes exquisitos y con mucha calidad.
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